
Por David Egama
Resulta paradójico escribir acerca de un final, el del camino del Atlético en esta Champions, cuando el objetivo era la cercana final.
No me decidía por el titular con el que abrir la crónica. Muchos se me pasaban por mi aturullada cabeza seguro que como la de los millones de atléticos hoy. Creo que el de «Amargo final» también habría sido adecuado. Pero pensé en el infiltrado tobillo de Julián y opté por el que encabeza. Observé el pie pisado de Antoine y opté por el de arriba. Recordé las ocasiones de Giuliano y Sorloth, el balón a la cruceta en el partido de ida… Duele también el pensar en otra ocasión desaprovechada para ganar esta competición. Si bien es verdad que la final iba a estar muy complicada viendo el nivel de los posibles rivales, también es cierto que a un partido podría pasar cualquier cosa.
Duele pensar en el «Principito», al que le han robado la posibilidad de disfrutar su última final con su querido club y al que todos deseábamos (es imposible no hacerlo) ver levantar la copa.
Por último, es doloroso el trato arbitral recibido. He leído esta mañana que el colegiado del VAR es el mismo que el de la eliminatoria contra el Real Madrid de la temporada pasada, el del penalti de Julián. Qué casualidad… O qué causalidad, porque he escuchado voces (guiño/beso a mi hermano mayor) que afirman que mientras que sigamos pitando (con razón) el himno de la Champions no nos van a dejar ganarla.
Perooo, igual que cuando te operan la vesícula (guiño/beso a mi mujer) los analgésicos y antibióticos ayudan en la reparación, debemos agarrarnos a esos detalles que nos animen.
El principal es obvio, el rival no ha demostrado ser superior en los más de 180 minutos de eliminatoria. Es cierto que tampoco los del Cholo lo han demostrado pero, en general, sí más que los del Arsenal. Solamente un gol fortuito les ha dado el pase a la final.
Otra píldora viene del esfuerzo que se ha realizado en toda la competición y ha sido palpable en esta eliminatoria. Indicaba el capitán que pueden irse con la cabeza bien alta. Y creo que es muy cierto.
Como conclusión a esta introducción solo recalcar que si fuera fácil, no seríamos del Atleti.
Y haciendo del partido, pues nada, 1-0 en el puto minuto 45 que tanto daño nos ha hecho esta temporada. Gol de rechace, pero gol.
Luego se remó, se sufrió y se intentó. Aunque hubo ocasiones no se consiguió.
Arbitraje cuestionable que no voy a valorar.
Tampoco opinaré de que los cinco minutos de tiempo añadido se convirtió en 1′ 32″ de juego efectivo.
Nunca dejemos de creer.
PD: Nos queda el Rayito. Vamos, Sergio, calienta que sales.
A por la final de la Conference.





