
Por Sergio J.
La primera vez en la historia que el Rayo llega a una final y lo hace por la puerta grande, la Conference League europea. Recompensa merecida a una trayectoria de trabajo, constancia y sacrificio.
Llegaba el Rayo a Estrasburgo con una lánguida ventaja de 1-0 conseguida en Vallecas y con los nervios a flor de piel, pronto desaparecerían esos nervios con la actitud de los de vallecanos sobre el terreno de juego, donde realizaron un partido casi perfecto en todos los sentidos y no permitieron que el rival inquietase la portería franjiroja.
El mejor de los franceses, el portero que no dejo de achicar agua durante toda la primera parte, pero fue a unos minutos del descanso cuando Alemao consiguió alojar el esférico en el fondo de la red tras un rechace en el área chica.
En la segunda parte no cambió la actitud y los nervios se fueron trasladando a los móviles donde los aficionados vallecanos se afanaban en reservar vuelos para Alemania. Solo cerca del final del partido se vio el peligro en el área vallecana cuando se pitó un penalti en contra del Rayo al borde del final, aunque ya era demasiado tarde para la remontada, Augusto Batalla consiguió terminar de frustrar las esperanzas francesas parando la pena máxima.
El día 27 de mayo en Leizpig, el Rayo Vallecano puede terminar de hacer historia frente al Cristal Palace.





