Amnistía Internacional (AI) ha documentado un total de 50 casos de palizas, humillaciones y abusos atribuidos a militares españoles contra personas migrantes en Ceuta, tras la entrada masiva de finales de julio. La organización advierte de que algunos de estos episodios, por su severidad, podrían constituir tortura, y señala que 18 de los nuevos casos ocurrieron después de que el Ministerio de Defensa anunciara una investigación interna.
En un nuevo informe publicado este jueves, la organización de derechos humanos detalla que, tras una segunda visita a la ciudad autónoma entre el 23 y el 26 de octubre, ha recogido 28 testimonios adicionales que se suman a los 22 ya documentados en septiembre. La investigación inicial de AI, realizada entre el 10 y el 15 de septiembre, ya había alertado de un patrón de conducta violenta por parte de efectivos militares, especialmente de unidades de Regulares y la Legión, que incluía golpes con porras, patadas, amenazas y el uso de esposas de plástico (bridas) para inmovilizar a las víctimas.
Los nuevos casos describen un modus operandi que, según AI, se repite: personas migrantes son despertadas de madrugada, introducidas en vehículos militares y trasladadas a zonas apartadas donde son agredidas. Uno de los testimonios más estremecedores es el de un joven de 20 años que trabajaba como mimo en las calles de Ceuta. Según el relato recogido por la ONG, fue conducido durante quince minutos a una zona aislada, rodeado por dieciséis o diecisiete soldados que le obligaron a desnudarse y a bailar bajo la amenaza de un arma cargada: «Como no bailes, te voy a enterrar aquí mismo».
El informe también documenta agresiones a menores de edad. A un joven de 17 años, soldados le propinaron un golpe en la cabeza con una porra que requirió diez puntos de sutura, mientras que a otro de 15 años intentaron romperle la pierna golpeándola en sentido contrario a la articulación. Además, se han registrado casos de descargas con armas táser a personas mientras dormían en la calle, provocando mareos, vómitos y desvanecimientos.
La publicación de AI llega en un momento de creciente tensión institucional. El Ministerio de Defensa remitió a la Fiscalía y al Juzgado de Guardia de Ceuta el primer informe de la ONG a finales de septiembre, y abrió una investigación interna a través de la Comandancia General de Ceuta. Sin embargo, AI critica que no ha obtenido ninguna información del Gobierno sobre el avance de esas pesquisas, a pesar de que casi una veintena de los casos documentados ocurrieron después de ese anuncio. Paralelamente, varios juzgados de la ciudad autónoma han abierto diligencias propias, y el Hospital Universitario de Ceuta ha remitido al menos 20 partes de lesiones de migrantes que estos atribuyen a agresiones militares, lo que podría facilitar la investigación judicial al contar con informes médicos.
El caso se ha visto además salpicado por la filtración de unos audios, publicados por elDiario.es y remitidos a la justicia por Defensa, en los que se escucha a militares desplegados en Ceuta presumir de las agresiones. «Se les da sin que se lo esperen» o «hacerlo sin guantes mola más porque suena» son algunas de las frases recogidas en las grabaciones, que fueron analizadas por la autoridad competente en el marco de una investigación por presuntas torturas.
AI también ha puesto el foco en el contexto de deshumanización que, a su juicio, favorece estas conductas. La organización denuncia un aumento del 76 % en mensajes de odio en redes sociales tras la crisis migratoria y critica que autoridades y partidos políticos hayan empleado términos como «invasores» o «hay que cazarlos», retórica que, advierte, crea un caldo de cultivo para la violencia. Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla han confirmado que las denuncias siguen repartiéndose entre distintos juzgados ceutíes, mientras la investigación interna militar continúa sin resultados públicos hasta la fecha.





