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Los profesores vuelven a cortar las calles de Madrid en su tercera semana de huelga indefinida y la A-42, mientras las universidades se suman al conflicto

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Madrid, 3 de noviembre de 2026. La marea verde vuelve a teñir las calles de la capital. Los docentes de la enseñanza pública no universitaria han retomado este martes las movilizaciones tras el paréntesis por luto, alcanzando la tercera semana de una huelga indefinida que ya acumula tres semanas de conflicto. La jornada ha estado marcada por el corte de la autovía A-42 y por el anuncio de que las seis universidades públicas madrileñas se sumarán formalmente a los paros los próximos días 4 y 5 de noviembre.

Desde primera hora de la mañana, grupos de manifestantes han bloqueado la calzada de la A-42, una de las principales vías de acceso a la capital desde el sur, provocando importantes retenciones. La protesta se ha replicado frente a la Consejería de Educación, en la calle Alcalá, donde los concentrados han vuelto a exigir a la consejera Mercedes Zarzalejo que se siente a negociar. Los sindicatos convocantes (CCOO, UGT, CGT, STEM y plataformas docentes) denuncian que la administración mantiene una actitud de bloqueo desde el inicio del curso.

El conflicto educativo adquiere una dimensión superior con la incorporación de la enseñanza superior. La Coordinadora en Defensa de la Universidad Pública ha confirmado que las seis universidades públicas (UCM, UAM, UAH, UC3M, UPM y URJC) secundarán dos jornadas de huelga los días 4 y 5 de noviembre. Los universitarios denuncian la «asfixia económica» del sistema, señalando que la financiación se mantiene estancada en el 0,4% del PIB regional, muy por debajo del 1% que exige la ley y de la media nacional y europea.

Las reivindicaciones del profesorado no universitario se centran en la reducción del horario lectivo (hasta 17 periodos en Secundaria y 22 en Primaria), la bajada de ratios, una subida salarial de 600 euros mensuales y mejoras en infraestructuras, incluyendo la retirada del amianto y planes de climatización. Fuentes sindicales critican que, pese al desgaste económico de los huelguistas, la Consejería insiste en que las mejoras deben tratarse en la mesa sectorial, un foro que los convocantes consideran insuficiente.

La tensión política sigue en aumento. Mientras el Gobierno regional califica la huelga de «política» y destaca los buenos resultados de Madrid en informes internacionales, el comité de huelga advierte de que las movilizaciones no cesarán hasta que exista una negociación real. Con las universidades a punto de entrar en escena, el pulso educativo madrileño amenaza con convertirse en el conflicto social más prolongado del curso, afectando ya a más de 666.000 alumnos de enseñanzas medias y a miles de estudiantes universitarios que verán interrumpida su actividad académica esta semana.

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