Miles de docentes y estudiantes de todos los ciclos educativos se manifestaron este jueves por el centro de Madrid para exigir a la Comunidad que se siente a negociar y ponga fin a la huelga indefinida que los profesores no universitarios mantienen desde el pasado 14 de octubre y a la que se han sumado las seis universidades públicas. La jornada, que concluyó con una multitudinaria marcha desde Atocha hasta la Puerta del Sol, estuvo marcada por momentos de tensión frente a la Consejería de Educación, donde un manifestante fue detenido por la Policía Municipal por «desobediencia y resistencia».
La protesta comenzó a primera hora con piquetes informativos y con el encierro de una decena de profesores en la sede de la Dirección General de Recursos Humanos de la Consejería, en la calle Alcalá, para forzar una reunión con la consejera Mercedes Zarzalejo. Los docentes denunciaron que el director general se negó a recibirles y que, poco después, la policía identificó a varios miembros del comité de huelga mientras un centenar de compañeros esperaba en el exterior. Ya por la tarde, cientos de manifestantes cortaron el tráfico en la calle Alcalá en dirección a Sol, donde se vivieron escenas de tensión. La portavoz de Menos Lectivas, Claudia Saralegui, denunció la detención «violenta» de un profesor que participaba «pacíficamente» y acusó a un agente «infiltrado» de haber provocado el arresto.
El seguimiento del paro evidenció una profunda brecha entre las partes. Mientras la Comunidad de Madrid cifró el apoyo a la huelga en un escaso 11,6%, los convocantes de la huelga universitaria aseguraron que el seguimiento en las facultades fue «un éxito», con «casi la totalidad» de los centros cerrados y un respaldo del 95% en universidades como la Complutense, la Politécnica y la Autónoma. La manifestación convocada por la tarde reunió a 80.000 personas según los organizadores y a 26.000 según la Delegación del Gobierno.
El conflicto, lejos de encauzarse, se ha enquistado en el plano político. En la Asamblea de Madrid, la consejera Zarzalejo reprochó a la izquierda su intención de convertir la movilización en «una campaña de confrontación callejera» contra el Gobierno regional y sostuvo que lemas como «Fuera Ayuso» demuestran que el objetivo «va mucho más allá» de las condiciones laborales. La oposición, por su parte, acusó a la consejera de negarse al diálogo y de desacreditar al profesorado. La portavoz adjunta de Más Madrid, María Pastor, reclamó a Zarzalejo que se siente a hablar y le reprochó que, en lugar de eso, «decide echar gasolina». El comité de huelga, mientras tanto, advirtió de que si no se abre una negociación real, las movilizaciones «irán a más».
La huelga, que afecta a infantil, primaria, secundaria, Formación Profesional y universidad, tiene su origen en la «asfixia» financiera que denuncian los convocantes. Las universidades públicas madrileñas reclaman un aumento estructural de la financiación hasta alcanzar al menos el 1% del PIB regional, tal y como establece la ley, frente al 0,5% actual. Los docentes no universitarios exigen, además, mejoras en ratios, jornadas y condiciones laborales que la Consejería considera, por ahora, «inasumibles». Con el curso avanzando y sin visos de acuerdo, el pulso entre la comunidad educativa y el Gobierno de Ayuso se mantiene intacto.





