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La Lista Estudiantil da la sorpresa en Serbia: un movimiento sin líderes ni experiencia política derrota a Vučić

En un resultado histórico que rompe con más de una década de dominio del populista Aleksandar Vučić, la Lista Estudiantil ha ganado las elecciones parlamentarias anticipadas celebradas este domingo en Serbia. El propio Vučić ha reconocido la derrota ante lo que describió como un movimiento de protesta que ha canalizado el descontento ciudadano hacia las urnas.

Según los datos preliminares difundidos por la organización no gubernamental CeSID y confirmados por el propio Vučić, la lista respaldada por los estudiantes obtendría entre 135 y 140 escaños en el Parlamento de 250 asientos, mientras que el partido gobernante, el SNS, se quedaría con alrededor de 105. La participación electoral rozó el 70 %, la más alta desde la desintegración de Yugoslavia en 1992, lo que evidencia el profundo interés de la sociedad serbia por un cambio de rumbo.

Lo más llamativo de esta victoria es la naturaleza del movimiento vencedor. La Lista Estudiantil no está liderada por profesionales de la política tradicional. Se trata de una candidatura de 250 personalidades en gran parte desconocidas para el gran público, entre las que se incluyen profesores universitarios, actores, médicos y agricultores, pero ningún estudiante en activo. El movimiento surgió hace casi dos años tras el derrumbe de la marquesina de la estación de tren de Novi Sad, que causó 16 muertos y desató las mayores protestas contra la corrupción y el autoritarismo en el país balcánico.

La estructura organizativa de la lista ganadora es inusual. Rechazan el concepto de un líder visible y único. Sus decisiones se toman de forma asamblearia y horizontal, con el objetivo explícito de evitar que el aparato de Vučić pudiera desprestigiar a una figura concreta, como ha ocurrido con otros opositores en el pasado. «La toma de decisiones no tiene que ser de arriba abajo, sino de abajo arriba», señalaron representantes del movimiento durante la campaña. Su programa electoral es minimalista y se centra en puntos concretos: la lucha contra la corrupción, la restauración de la separación de poderes, la autonomía de la Fiscalía y la mejora de la sanidad y la educación.

El hasta ahora hombre fuerte de Serbia, Aleksandar Vučić, había dimitido como presidente en septiembre para concurrir a estos comicios como candidato a primer ministro, buscando prolongar su influencia política. Sin embargo, la ola de descontento social, gestada durante casi dos años de manifestaciones que exigían responsabilidades por la tragedia de Novi Sad y un cambio de sistema, ha sido imparable. Vučić, visiblemente afectado, compareció ante sus seguidores para admitir que «la Lista Estudiantil ha ganado» y que su formación había perdido estas elecciones.

El cardiólogo Ilija Srdanović, número uno de la lista, aunque no necesariamente el futuro primer ministro, afirmó tras conocerse los resultados que «Serbia ha ganado, tal y como lo prometimos» y añadió que «nunca más volveremos a tener un tirano en este país». La victoria de este movimiento espontáneo y sin experiencia previa de gobierno plantea ahora un escenario inédito en los Balcanes: la responsabilidad de gobernar un país recae sobre un grupo de ciudadanos que se organizaron desde los campus universitarios para desafiar el statu quo, sin una estructura partidista clásica ni una ideología cerrada.

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