

Por Juan Carlos Gómez «El Richal»
El Real Madrid asaltó el Spotify Camp Nou al vencer por 1-2 al FC Barcelona, en un Clásico vibrante decidido en los instantes finales por la pegada blanca. Con este resultado, el equipo de José Mourinho frena la racha perfecta de los azulgranas en LaLiga y comprime la lucha por el liderato al situarse a solo tres puntos de la cabeza.
Ayer si, Mou le ganó la partida a Flick, pues después de roma, el portugués se ha dado cuenta de que la dupla Valverde-Tchouameni en el centro del campo no le funciona y ayer, saco a los jugones, con la sorpresa de Bernardo Silva en el o nce nicial.
La primera llegada a puerta, llego de los blancos, bien situados en bloque medio, cambiando rápidamente de lado a lado el balón y buscando las contras tras robo. El barsa no parecía encontrarse cómodo con el planteamiento blanco y su gran figura Lamine veía como Cucurella y las ayudas de Diomande en defensa (que difícil se lo esta poniendo a Vinicius jr) desbarataban una y otra vez sus entradas por banda.
A los 30 minutos, la pizarra de Flick sufrió un revés debido a la lesión del canterano Xavi Espart, hizo que tuviera que salir Alejandro Balde. Poco antes del descanso, en el minuto 41, la insistencia blanca obtuvo premio: un mal despeje de Gerard Martín rebotó en la pierna tras la presión de Kylian Mbappé, poniendo el 0-1. Lamine Yamal pudo empatar justo después, pero su remate se marchó desviado, en una de las pocos errores de la defensa blanca.
Tras el paso por vestuarios, el Barça estiró líneas y gozó de sus mejores ocasiones ofensivas. Andriy Lunin —titular por una baja de última hora de Courtois— se vistió de héroe al salvar un cabezazo a bocajarro de Gerard Martín. La insistencia local encontró recompensa en el minuto 61, cuando Raphinha cazó un pase de Pedri en la frontal para batir al ucraniano y poner las tablas en el marcador.
El Madrid, lejos de venirse a bajo, se prepuso del golpe y volvía a buscar la espalda de los cules, con Mbappé y Diomande haciendo de las suyas y un Bellingham estelear, que desarmo el centro del campo de los de Flick.
El tramo final se convirtió en un ida y vuelta de máxima tensión. Con el partido roto, Mourinho refrescó el equipo introduciendo a Eduardo Camavinga, un cambio que resultó definitivo. En el minuto 87, una combinación entre Jude Bellingham y Arda Güler permitió a Camavinga internarse con potencia en el área – como nos recordó al gol de Bale que nos dió una copa del rey-, superar a Pau Cubarsí y regalar el pase de la muerte a Kylian Mbappé, quien solo tuvo que empujarla para marcar el 1-2 definitivo y celebrar por todo lo alto su gol número 100 vestido de blanco.
Un Madrid que domino la primera parte, que en la segunda parte pasó dificultades en algún tramo, pero que tuvo el partido donde quiso en todo momento, si venirse abajo, destacando el juego y sacrificio global, con un Fede Valverde imperial por la banda, que jugo bien parte del partido con molestias, Bellilngham desarmando el centro del campo cule y robando balones en zonas decisivas, junto a un Mbappé que metió dos, pero pudo meter mas y un Diomande que tuvo de cabeza a la defensa todo el partido, le dieron no sólo los 3 puntos, que dejan a los blancos a sólo 3 de la cabeza sino, sino el crédito, ahora si, de los de Mou, para soñar con hacer cosas importantes esta temporada. Tampoco se pueden lanzar campanas al vuelo, ha sido un partido mas, aunque es muy osado por mi parte llamarle así, pues el Madrid-Barsa paraliza el mundo, pero …hay que seguir en esta linea ascendente.





