Por B. Rojas
No es una decisión menor ni algo que deba tomarse a la ligera. Votar tiene consecuencias reales, y quienes salen elegidos son quienes después deciden sobre leyes, presupuestos y prioridades.
Ni PP ni VOX han demostrado con hechos que vayan a proteger a los animales, ni tampoco a mejorar la vida de la mayoría de las personas. Sus políticas y votaciones hablan por sí solas: Han votado en contra o han intentado frenar leyes de bienestar animal, como la Ley de Protección Animal, retrasando avances necesarios para evitar el maltrato. Defienden y promueven festejos donde los animales sufren, como encierros o eventos con toros, en lugar de apostar por alternativas sin crueldad.
En varias comunidades han reducido o eliminado ayudas a protectoras y asociaciones, dejando a voluntarios y ciudadanos asumir costes que deberían ser públicos. Se han opuesto a medidas como la prohibición del sacrificio cero o el control ético de colonias felinas en algunos municipios. Han priorizado otros intereses antes que reforzar servicios públicos, lo que también afecta a la ciudadanía: menos inversión social, menos apoyo a quienes más lo necesitan.
Esto no va solo de animales, va del modelo de sociedad que queremos: más empática, más justa y más responsable. Luego no digáis que no lo sabíais. Informarse es una responsabilidad, y votar también lo es.





