Por B. Rojas.
Me muero de risa, de verdad. “Los españoles primero”… pero si eso ya es así, y cada día más. Otra cosa es que no quieran que se note demasiado. ¿O qué pasa, que los fondos buitre que compran viviendas a precio de saldo, expulsan a familias y especulan con algo tan básico como un techo son marroquíes? No. Tienen nombre, apellidos y, sobre todo, poder. ¿Quién se queda con los pisos que antes eran públicos? ¿Quién tiene acceso real a esas “oportunidades” que luego nos venden como políticas sociales? ¿Quién consigue un pisito con dinero público? Porque no es precisamente el currante que se deja la espalda por mil euros al mes. Ese, si tiene suerte, comparte piso, paga un alquiler inflado o se endeuda de por vida. Mientras tanto, hay quien entra en el circuito correcto, conoce a quien tiene que conocer, y oye… milagrosamente aparecen las ayudas. ¿Y lo de “vivir sin dar palo al agua”? Otro clásico. Siempre apuntando hacia abajo, siempre señalando al más débil, al que apenas sobrevive. Pero nunca se habla de los de arriba, de los que viven de rentas, de subvenciones millonarias, de redes clientelares, de privilegios heredados o fabricados. Esos no molestan, esos no salen en el discurso fácil. ¿Quién cobra las ayudas de la PAC? Porque aquí parece que el problema es el vecino que recibe cuatro duros, pero no los grandes terratenientes que se llevan cantidades obscenas en subvenciones.
Curioso cómo funciona el foco. Y no quiero seguir… si a los curritos hasta nos niegan la ayuda de comedor pa la nena… Y luego pretenden que nos callemos. Que compremos el discurso simplón, que miremos hacia el lado equivocado y que, encima, demos las gracias. Pero no, no es para el españolito mileurista. Nunca lo ha sido. Ese solo entra en campaña, en el eslogan y en la foto. Así que no, no seamos necios. Aquí el problema no es quién viene de fuera ni quién está más abajo. El problema es quién reparte, cómo reparte… y para quién reparte de verdad.





