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Maricarmen somos todas las personas de bien

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Por B. Rojas.
No quienes se cuelgan una pulserita para proclamarlo mientras consienten desahucios. 87 años. 71 viviendo en la misma casa.

Décadas pagando religiosamente su alquiler. Y para echarla, antidisturbios y dinero público al servicio de una empresa que pretende multiplicarle el alquiler por cinco. Después hablan de «seguridad jurídica». Seguridad, sí. Para que el fondo buitre cobre. Y suerte tiene Maricarmen de no tener animales.

Porque si los tuviera, además de perder su casa, podría encontrarse con otro problema: ¿dónde los mete cuando la mandan a la puta calle? Porque un desahucio ya es una condena de por sí. Pero si tienes animales, la situación puede convertirse directamente en un callejón sin salida. Y que todavía haya quien dude de quién está del lado de quién…

Maricarmen somos todas. Y mañana podemos ser cualquiera.

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