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Los trabajadores de Urgencias de La Paz convocan una huelga por el colapso crónico del servicio

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Un grupo de profesionales de la sanidad en el Hospital Universitario La Paz de Madrid en una reunión de trabajo. 

El servicio de Urgencias del Hospital Universitario La Paz, uno de los más importantes de la capital, ha llegado a un punto de ruptura. Sus trabajadores han convocado una huelga de 24 horas para el próximo 21 de enero, con el objetivo de exigir soluciones definitivas a una situación de colapso crónico que, según denuncian, pone en riesgo la seguridad de pacientes y profesionales a diario.

La medida, respaldada por 157 votos a favor frente a 3 en contra en una asamblea telemática, está impulsada por el sindicato TERE (Trabajadores en Red) y cuenta con el apoyo de colectivos vecinales. La protesta incluirá un paro desde las 08:00 horas del día 21 hasta la misma hora del día siguiente, y una concentración a las 12:00 en la plaza del propio hospital.

Una realidad insostenible: pacientes en pasillos y ratios peligrosas

El lema de la movilización, «Cero pacientes en los pasillos», refleja una realidad cotidiana y extrema. Guillem del Barrio, portavoz del sindicato TERE, describe escenas habituales: «Estamos amaneciendo con pacientes en los pasillos varias veces por semana. Hemos llegado a tener el doble de pacientes que camas en muchas salas».

Los datos que manejan los trabajadores son elocuentes. Se han registrado picos de hasta 96 personas siendo atendidas simultáneamente por patología leve en consultas de pacientes ambulantes. En situaciones críticas, salas diseñadas para 24 pacientes llegan a albergar a 64, y otras previstas para 12 camas soportan a 28 personas. En septiembre, los propios trabajadores denunciaron una «tarde de espanto» con 63 pacientes esperando en Urgencias para subir a planta.

Esta masificación impide cumplir con las distancias de seguridad básicas, que según las recomendaciones deberían ser de alrededor de un metro. En La Paz, la distancia entre camas puede reducirse a menos de 30 centímetros, dificultando gravemente el trabajo de los sanitarios y aumentando el riesgo de contagios nosocomiales.

Las demandas: un plan automático y ratios obligatorias

Los convocantes de la huelga no se limitan a denunciar el problema, sino que exigen la implantación inmediata de un plan con medidas concretas y de activación automática:

  1. Límites seguros de aforo en todas las salas.
  2. Habilitación predefinida de espacios suplementarios que se activen automáticamente al superarse los aforos.
  3. Establecimiento de ratios claras y vinculantes de profesionales por paciente.
  4. Un protocolo automático para la contratación inmediata de personal extra cuando se superen dichos ratios.

«Queremos que esté regulado de forma automática… no queremos que dependa de que salgamos en la televisión», explicó Del Barrio. «A veces contratan personal, pero físicamente no cabemos. Hay un problema de metros cuadrados. Tenemos a gente muy enferma en un pasillo».

Para los sanitarios, lo que ocurre en La Paz es la punta del iceberg de un problema estructural. «No se trata únicamente de una situación influida por la incidencia de la gripe», afirma Del Barrio, «sino que es reflejo de un problema realmente sistémico que es el deterioro general de la sanidad pública madrileña».

Esta visión es compartida por otros colectivos. CSIT Unión Profesional denunció el pasado diciembre que la falta de previsión ha llevado a un «auténtico embudo asistencial». Criticaron que el Plan de Invierno se activó tarde y con refuerzos «muy lejos de ser suficientes» —solo cinco enfermeras—, sin cubrir necesidades de médicos, técnicos o celadores.

Un colapso que no es puntual: del verano a la gripe

La crisis en Urgencias de La Paz es cíclica y predecible, pero se agrava cada año. El pasado agosto, los trabajadores ya convocaron una huelga por «la dramática falta de personal» en verano, denunciando el cierre de 397 camas (un tercio del hospital) y una cobertura de sustituciones de solo el 21%.

Con la llegada del invierno y la epidemia de gripe, la presión no ha hecho más que aumentar. Gloria Hernanz, técnico en cuidados auxiliares de enfermería del hospital, lo resumió en una entrevista: «Faltan manos todo el año, no solamente ahora… Ante la epidemia, ahora vienen los cierres de camas de Navidad. A día de hoy no sabemos cuántos serán».

Los profesionales vinculan esta saturación constante al desbordamiento de la Atención Primaria. En Madrid, el 70,8% de los pacientes espera más de un día para ver a su médico de cabecera, con una media de 8,71 días, lo que deriva consultas —a menudo de mayor gravedad— a los servicios de Urgencias hospitalarios.

La huelga del 21 de enero busca, por tanto, trascender la protesta puntual. Es un intento de forzar un cambio de modelo que garantice, mediante mecanismos automáticos y no sujetos a voluntad política, una atención digna y segura en un servicio esencial que lleva más de dos décadas operando por encima de su capacidad. El reloj corre para pacientes y profesionales en los pasillos de La Paz.

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