¡BASTA YA! Hay revistas del corazón menos casposas que los devenires de nuestra Justicia. La Justicia es el tercer poder del Estado, y es inadmisible que funcione al servicio de una tendencia política. Además, la pagamos entre todos. Cuando se trata de cualquier cosa que huela a progresismo o a políticos progresistas, se actúa rápido y sin miramientos: ahí están los casos de las mascarillas, Ábalos, Aldama o Koldo.
Pero cuando las investigaciones afectan al dúo facheril del PP y VOX, todo avanza a paso de caracol, o directamente se eterniza por pura conveniencia política. Ahí está el ejemplo de la Kitchen: 13 años esperando juicio. ¡Qué casualidad! ¿Y para cuándo un juicio criminal y político por los 7.291 mayores fallecidos en las residencias públicas de Madrid durante la Covid-19? ¿Para cuándo se asumirán responsabilidades por el nefasto protocolo sanitario del Gobierno de Ayuso, que dejó a miles de ancianos abandonados a su suerte? Y más grave todavía: llegar a justificarlo diciendo que “iban a morir igual”. Inhumano. ¿Y el caso de Cristóbal Montoro y Hacienda?
¿También habrá que esperar otros 13 años, como con la Kitchen? Nuestra Justicia arrastra una evidente deriva ideológica y una doble vara de medir que cada vez más ciudadanos perciben. Pese a quien pese, y duela a quien duela, esa es la realidad que muchos ven cada día.





