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El Sindicato de Inquilinas entrega al Papa una carta en la que le urge a frenar la especulación de la Iglesia: «Las casas son para vivir, no para especular»

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La portavoz de Sumar, Verónica Martínez Barbero, hizo llegar al Pontífice un escrito durante su visita al Congreso de los Diputados. La misiva denuncia el desahucio de un vecino de 67 años por parte de una orden franciscana y la venta de 13 edificios por el Arzobispado de Madrid a fondos buitre, mientras el Papa guarda silencio sobre el verdadero problema que asfixia a las familias españolas: el acceso a una vivienda digna.


El gesto pasó casi desapercibido entre el protocolo y los saludos del salón de plenos, pero el sobre que la portavoz de Sumar, Verónica Martínez Barbero, entregó este lunes al Papa León XIV contenía una denuncia explosiva contra la propia Iglesia Católica . Aprovechando la visita histórica del Pontífice al Congreso, la dirigente política trasladó una carta del Sindicato de Inquilinas que retrata a la institución eclesiástica como un actor más dentro del «sistema especulador» que, según el colectivo, ha convertido el derecho constitucional a una vivienda digna en un lujo al alcance de muy pocos.

El silencio del Papa ante la emergencia nacional
Mientras la visita papal acapara titulares por sus gestos institucionales, el Sindicato de Inquilinas aprovechó la ocasión para recordar al máximo representante del catolicismo lo que se ha convertido en el principal problema cotidiano de los españoles: la vivienda. Los datos son demoledores. Cerca de siete de cada diez jóvenes menores de 34 años no pueden independizarse debido al precio desorbitado del alquiler y la compra, una cifra muy por encima de la media europea . Las familias destinan más de la mitad de sus ingresos a pagar un techo, y las políticas actuales, critican desde el sindicato, «nos están condenando a decidir entre comprar comida o pagar la renta».

Sin embargo, la misiva denuncia que, en su discurso oficial durante la visita, el Papa no ha hecho referencia alguna a esta crisis estructural. «¿En qué momento lo económico ha pasado por encima de lo humano?», interpela la carta, citando al profeta Isaías para recordar que se debe «socorrer al oprimido».

La Iglesia como «un fondo buitre más»
Lejos de ser una institución al margen del problema, el Sindicato de Inquilinas detalla en la carta cómo la propia Iglesia Católica forma parte activa de la maquinaria especuladora. El documento pone el foco en dos casos especialmente graves ocurridos en Madrid, en pleno centro capitalino.

El primero es el de Mariano Ordaz, un vecino de 67 años que fue desahuciado el pasado 7 de mayo de su vivienda, propiedad de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís . La orden, que posee más de 300 pisos donados por fieles en el centro de Madrid, no solo se negó a renovar el contrato del jubilado, sino que se negó a negociar una solución, alegando obras. «Mariano vive ahora en un albergue», denuncia la carta.

La segunda denuncia apunta directamente a la Fundación Fusara, gestionada por el Arzobispado de Madrid. Según el escrito, la fundación ha decidido vender hasta trece edificios de viviendas a fondos de inversión, poniendo en la calle a decenas de familias a las que se ha negado la renovación de sus contratos .

«Nos resulta incomprensible que la Iglesia entre en estas dinámicas de especulación y se pueda comportar como un fondo más», reza la carta, que recuerda que estas operaciones se realizan además con exenciones fiscales.

Sumar actúa donde el Gobierno calla
La portavoz de Sumar, Verónica Martínez Barbero, confirmó que durante el apretón de manos le dijo al Pontífice: «Señoría, esta carta es para usted sobre vivienda» . El gesto representa un órdago político a la jerarquía eclesiástica, al tiempo que retrata la parálisis del Gobierno de Pedro Sánchez en esta materia.

El Sindicato concluye pidiendo una audiencia pública con el Papa León XIV para mostrarle casos como el de Mariano o el de Maricarmen, una señora de 87 años que afronta su desahucio en apenas dos semanas. «Ayúdenos a restaurar la dignidad en Madrid, a frenar la especulación y a extender los valores de solidaridad, justicia y fraternidad», suplica la misiva, esperando que esta vez, a diferencia de lo ocurrido en su discurso oficial, el Papa decida hablar sobre el verdadero drama de las familias españolas.

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