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El Día Mundial de la Fertilidad visibiliza los retos sociales y sanitarios de la reproducción

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Cada 4 de junio se conmemora el Día Mundial de la Fertilidad, una fecha impulsada para visibilizar una realidad silenciosa que afecta a millones de personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada seis personas en edad reproductiva experimentará dificultades para concebir, una cifra que convierte la infertilidad en un problema de salud pública que requiere atención médica, acompañamiento emocional y un cambio en la mirada social.

Un problema rodeado de estigmas y silencio

Pese a su elevada prevalencia, la infertilidad sigue siendo un tema tabú. Históricamente, las dificultades para lograr un embarazo se han vivido con frustración, culpa y aislamiento. Desde el ámbito sanitario insisten en la necesidad de derribar el prejuicio de que se trata exclusivamente de un «problema femenino»: las causas pueden encontrarse tanto en mujeres como en hombres.

El desgaste emocional que acompaña a los tratamientos de reproducción asistida es otro de los grandes desafíos. Organizaciones y especialistas reclaman un acompañamiento psicológico integrado en los procesos, así como una mayor empatía por parte del entorno familiar y social. Como expresa una conocida poeta y activista canadiense: «¿Cómo lloras por algo que nunca existió pero que sentías como si ya fuera tuyo?».

El factor edad y el retraso de la maternidad

Uno de los principales retos identificados por los especialistas es el progresivo retraso de la maternidad. Factores como la estabilidad laboral, el desarrollo profesional o las circunstancias económicas han llevado a muchas mujeres a posponer la decisión de ser madres. Sin embargo, el reloj biógico no se detiene: la capacidad reproductiva alcanza su máximo potencial entre los 20 y los 30 años, y a partir de los 35 se produce un descenso acusado en la cantidad y calidad de los óvulos.

«Ser madre más cerca de los 40 que de los 30 es lo que está pasando», señala la doctora Juana Crespo, especialista en reproducción asistida. De hecho, más del 10% de los nacimientos corresponden ya a mujeres de 40 años o más, unos embarazos que requieren un «alto cuidado» por parte de los equipos médicos.

Preservación de la fertilidad y acceso a tratamientos

Frente a esta realidad, la vitrificación de óvulos se ha consolidado como una herramienta clave para preservar la fertilidad. Los especialistas recomiendan valorar esta opción antes de los 35 años, cuando la calidad de los óvulos es máxima. «No tenemos otra técnica más eficiente que vitrificarlos a los 25 o 30 años y preservarlos hasta que se decida utilizarlos a los 40», explica la doctora Crespo.

Sin embargo, el acceso a estos tratamientos sigue siendo desigual y, en muchas ocasiones, costoso. Colectivos de pacientes y profesionales reclaman políticas públicas que garanticen un acceso equitativo a las técnicas de reproducción asistida, así como una mayor inversión en educación sexual que incluya la salud reproductiva en positivo.

En España, los nacimientos mediante reproducción asistida ya superan el 10% del total, una cifra que los expertos auguran que seguirá creciendo ante la tendencia al retraso de la maternidad.

Reivindicaciones del colectivo

Con motivo de esta jornada, las asociaciones de pacientes han reivindicado:

  • Información rigurosa desde la adolescencia sobre el impacto de la edad en la fertilidad.
  • Mayor inversión pública en tratamientos de reproducción asistida.
  • Apoyo psicológico obligatorio dentro de los procesos reproductivos.
  • Eliminación de estigmas y normalización del diálogo sobre la fertilidad.

El Día Mundial de la Fertilidad no es una jornada de alarma, sino una oportunidad para la autonomía reproductiva: informar, cuidar los hábitos y consultar a tiempo con un especialista pueden marcar la diferencia en el proyecto familiar de cada persona.

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