El Gobierno autonómico exige el padrón para acceder al abono bonificado, una medida que entra en vigor este lunes y afecta a estudiantes y visitantes habituales.
MADRID – La Comunidad de Madrid ha endurecido los requisitos para beneficiarse de las tarifas reducidas en el transporte público. A partir de este lunes 15 de junio de 2026, solo podrán acceder a la Tarjeta de Transporte Personal —el conocido abono de transportes— aquellos ciudadanos que acrediten estar empadronados en algún municipio de la región o en las zonas tarifarias limítrofes E1 y E2.
El anuncio, publicado en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, supone un cambio significativo en la política de bonificaciones del Consorcio Regional de Transportes. Hasta ahora, la residencia no era un requisito excluyente para obtener descuentos en Metro, autobuses urbanos e interurbanos o Cercanías. A partir de ahora, sí.
El padrón como llave del abono
Quienes deseen solicitar o renovar su abono deberán presentar un certificado de empadronamiento en vigor o autorizar al Consorcio a consultarlo de oficio. La medida afecta tanto a las tarifas generales como a las bonificaciones especiales, como el abono joven de 10 euros, la gratuidad para menores de 14 años o la tarifa reducida para mayores de 65.
Las únicas excepciones contempladas son, por un lado, los acuerdos de colaboración con Castilla-La Mancha y Castilla y León, y por otro, las familias numerosas. En este último caso, se mantendrá la emisión de abonos «por motivos tecnológicos» mientras sea estrictamente necesario para garantizar sus derechos, según fuentes del Ejecutivo regional.
Una vieja ley que ahora se aplica
Desde la Consejería de Transportes defienden que la medida no es nueva en el papel, sino que lleva años recogida en la Ley del Consorcio Regional de Transportes. Dicha norma establece que las bonificaciones sufragadas con dinero público deben ir dirigidas a los residentes en Madrid o en comunidades con convenio. Sin embargo, admiten que hasta ahora no se había aplicado por «limitaciones tecnológicas, la implantación progresiva del sistema y, más tarde, el impacto de la pandemia».
«Con el sistema plenamente consolidado, es el momento adecuado», señala una portavoz del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.
Impacto reducido, según la Comunidad
Las autoridades madrileñas insisten en que el alcance de la restricción será limitado. Según sus cálculos, apenas afectará al 3,4% de los usuarios actuales del transporte público. Además, subrayan que la medida no tiene carácter retroactivo, por lo que quienes ya dispongan de un abono en vigor podrán seguir usándolo hasta su vencimiento.
El argumento de fondo es económico: la Comunidad de Madrid y sus ayuntamientos financian el 94% del coste del transporte público. «Resulta lógico que estas ayudas beneficien prioritariamente a quienes las sostienen con sus impuestos», defienden.
Colectivos en el punto de mira
Pese a las cifras oficiales, la medida afecta directamente a perfiles concretos. El más evidente es el de los estudiantes que se desplazan a Madrid para cursar estudios universitarios o de formación profesional pero que no se empadronan en la región, bien porque mantienen su residencia familiar en otra comunidad o porque su estancia no es permanente. También podrían verse perjudicados niños o jubilados no empadronados que viajen con frecuencia a Madrid.
A partir del lunes, el padrón será la llave que abra —o cierre— la puerta de los descuentos.





