Alemania almacena el 57,9% de su capacidad, Países Bajos el 60% y la media comunitaria se sitúa en el 71,5%, el registro más bajo desde 2011. Bruselas ha rebajado sus propios objetivos de llenado por considerarlos inalcanzables.
A dos meses del inicio del invierno, Europa encara la estación más fría del año con un margen energético históricamente estrecho. Según los datos disponibles, Alemania mantiene sus depósitos al 57,9% de su capacidad, Países Bajos al 60% y la media de la Unión Europea en el 71,5%, el nivel más bajo registrado desde 2011. La Comisión Europea ha tenido que revisar a la baja sus metas de almacenamiento por considerarlas inviables.
La situación contrasta con el escenario previo al bloqueo a Rusia, cuando el gas llegaba por gasoducto directo desde territorio ruso. Desde entonces, el suministro depende de la licuefacción en el Golfo de México o Catar, el transporte marítimo transatlántico y la regasificación en terminales europeas. Cada una de estas etapas añade costes que antes no existían. El precio de la electricidad se sitúa ya en 72-73 euros por megavatio-hora, frente a los 32 euros de hace menos de doce meses, lo que representa un incremento superior al 140% para los consumidores domésticos.
El gasoducto que sigue bajo el Báltico
De los cuatro tubos del Nord Stream, tres presentan daños y corrosión irreparables. La línea B permanece intacta en el fondo del mar Báltico y, según diversas fuentes, podría reactivarse mediante trámites legales que ningún gobierno quiere asumir. El ejecutivo alemán ha encargado un informe sobre su viabilidad técnica, y la ministra de Energía no ha descartado públicamente su reapertura. El Kremlin ha señalado que la reactivación es técnicamente posible. Un análisis publicado recientemente por el diario británico The Times sostiene que Berlín acabará cediendo ante la presión energética.
Sin embargo, a dos meses de un posible desabastecimiento que afectaría a hogares de toda Europa, el tubo continúa sumergido sin que se adopten decisiones. Fuentes consultadas apuntan a que su reparación implicaría reconocer que el bloqueo a Rusia fue un error estratégico de consecuencias severas, algo que ningún gobierno participante en la decisión estaría dispuesto a admitir.
Mientras tanto, el tablero geopolítico global muestra un avance silencioso de China y Rusia en regiones clave, en un momento en que el bloque occidental aparece fracturado internamente. Los próximos meses serán determinantes para medir la capacidad de respuesta europea ante una crisis energética que, según los analistas, aún no ha mostrado su impacto completo.





