Maricarmen, la mujer de 84 años cuya situación se convirtió en uno de los desahucios más sonados de los últimos años y en detonante de las grandes movilizaciones de la población por el acceso a la vivienda, ha fallecido. La noticia ha sido confirmada en el contexto de una salud que había quedado gravemente deteriorada.
Según la información disponible, Maricarmen permanecía ingresada en el hospital desde su desalojo. Gracias a la presión social, había conseguido un acuerdo con el fondo de inversión Urbagestión para volver a su casa una vez pudiera salir del hospital. Ese regreso nunca llegó a producirse.
Maricarmen había estado visiblemente desmejorada, con una salud delicada que se vio agravada, sin duda, por la situación vivida durante los últimos meses y en especial durante las últimas semanas.
El acuerdo alcanzado con Urbagestión, fruto de la movilización ciudadana, no llegó a materializarse en un retorno real a su vivienda. La mujer falleció sin haber podido volver a cruzar la puerta de su casa, a pesar de que ese era el compromiso alcanzado tras semanas de presión social y mediática.
Maricarmen se convierte así en un símbolo de las víctimas de la presión inmobiliaria y en su caso particular porque gracias ha su lucha incansable ha supuesto el detonante de una movilización social sin precedentes.
Gracias Maricarmen.





