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La paradoja de la derecha española: alinearse con Trump, Netanyahu y Marruecos para cuestionar la soberanía de Ceuta y Melilla

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Mientras miles de personas forzaban la frontera de Ceuta el pasado 30 de julio, un fenómeno político paralelo se desarrollaba en la retaguardia. Parte de la derecha española, en lugar de defender la integridad territorial del país, ha optado por atribuir la crisis a la reciente regularización de migrantes, evitando señalar al verdadero responsable: Marruecos. Una postura que, consciente o inconscientemente, alinea a estos partidos con los intereses de Donald Trump, Benjamin Netanyahu y el régimen alauí.

Ceuta y Melilla: españolas antes de que Marruecos existiera como país

La reivindicación histórica de Marruecos sobre las ciudades autónomas choca con un hecho incontestable: Ceuta y Melilla eran territorio español mucho antes de que Marruecos existiera como Estado-nación. Ceuta fue ocupada por Portugal en 1415 y pasó a España en 1640; Melilla fue conquistada por el duque de Medina Sidonia en 1497. La soberanía española sobre estos enclaves no es fruto del colonialismo decimonónico, sino que se remonta a siglos antes de que el actual reino alauí consolidara sus fronteras.

Sin embargo, el eje Rabat-Washington-Tel Aviv ha tejido en los últimos meses un escenario que cuestiona esta realidad histórica. En marzo de 2026, el American Enterprise Institute, un influyente think tank conservador, instó a Trump a reconocer Ceuta y Melilla como territorio marroquí «ocupado». Días después, el congresista republicano Mario Díaz-Balart cuestionó públicamente la españolidad de las dos ciudades. En abril, un artículo en el digital israelí Ynet Global planteaba la posibilidad de que Netanyahu ayudara a Marruecos a «recuperar su norte».

La paradoja de una derecha que se alinea con quien cuestiona a España

Mientras Trump tildaba la crisis de Ceuta de «invasión» y advertía a Estados Unidos de que «estarán como Ceuta en tres años» si los demócratas vuelven al poder, la derecha española ha preferido mirar hacia otro lado. Ni una condena explícita a la estrategia de presión migratoria de Marruecos. Ni una crítica al giro de la administración Trump que cuestiona la soberanía española en el norte de África. En su lugar, han vinculado la crisis con la regularización de migrantes, una teoría que la cronología de los hechos desmiente.

El profesor de Relaciones Internacionales Pedro Rodríguez lo resume con claridad: «Aquí hay un reposicionamiento deliberado y coordinado, en el cual Israel, Estados Unidos y Marruecos van al unísono». La reciente visita de Pedro Sánchez a Argelia, el apoyo de España al pueblo saharaui y la negativa del Gobierno a ceder a las presiones de Washington en la guerra de Irán han convertido a España en el objetivo de esta triple alianza.

Marruecos y la derecha: ¿una coincidencia de intereses?

Mientras el régimen alauí utiliza la desesperación de su propio pueblo como arma de presión —un mecanismo de descompresión que le permite exportar su problema social—, la derecha española parece dispuesta a comprar el relato que exonera a Rabat. Un país no puede ser esclavo de su relación con un régimen que niega su soberanía. Y la derecha debería recordar que, al alinearse con quienes cuestionan Ceuta y Melilla, está cavando la tumba de la propia integridad territorial de España.

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