Un nuevo colectivo llamado «Policías Antifascistas» ha hecho público su manifiesto fundacional, posicionándose desde dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en defensa de la democracia, los derechos humanos y contra el fascismo.
La iniciativa, que se declara apartidista, surge en respuesta a lo que describen como un clima sociopolítico tensionado y una normalización de los discursos de odio que incrementa la opresión sobre los grupos más vulnerables.
El manifiesto, hecho público recientemente, establece con claridad el propósito del grupo. Su objetivo es ofrecer un espacio desde el que poner en valor el compromiso de sus miembros con la defensa de la democracia, la igualdad y la justicia social, mostrando al mismo tiempo un firme rechazo al fascismo en todas sus formas. Los fundadores expresan su «firme convicción» de que los continuos intentos de la extrema derecha por apropiarse simbólicamente del trabajo policial deben combatirse de manera activa. «No estamos a su servicio y no debemos permitir que se nos asocie con sus posiciones», afirman en el documento.
Uno de los aspectos centrales de su declaración es el reconocimiento de un problema de imagen y confianza. El colectivo admite que la percepción de la policía como agente represor de la movilización social ha generado una brecha de desconfianza con algunos sectores de la ciudadanía, una distancia que consideran «imperativo revertir». Para ello, el movimiento se articula en torno a cinco ejes fundamentales. El primero es la defensa incondicional de los derechos humanos, abogando por una actuación policial que respete siempre el marco legal sin abusos, discriminaciones ni prácticas intimidatorias. El segundo eje es el compromiso inquebrantable con la democracia, rechazando cualquier intento de instrumentalizar las fuerzas de seguridad para fines antidemocráticos.
El tercer pilar es la convergencia social y la apertura a la participación. El colectivo expresa su deseo de tender puentes con aquellos colectivos y movimientos sociales que históricamente han visto en la policía una amenaza y no una protección. Defienden que las personas con valores progresistas, feministas y antifascistas no solo pueden, sino que deben, ocupar los espacios institucionales. El cuarto eje es la promoción de la reflexión interna, enfatizando la necesidad de fomentar el análisis crítico sobre la labor policial, revisar procedimientos y dialogar abiertamente para evitar la reproducción de prácticas contrarias a la vocación de servicio público. Finalmente, el colectivo manifiesta una clara voluntad de replicabilidad, instando a miembros de cuerpos de seguridad de otros países a organizarse en defensa del antifascismo, al que consideran un desafío global, y ofreciendo su colaboración para impulsar proyectos similares en otros territorios.
La aparición de este colectivo se produce en un contexto de notable polarización social y política. El propio manifiesto alude a este ambiente como el caldo de cultivo que hace necesaria su existencia. Su actividad se centrará, según detallan, en difundir el mensaje antifascista y en hacerse eco de aquellas iniciativas que compartan sus valores democráticos. En estos momentos, el grupo se encuentra en fase de constitución, reuniendo a personas interesadas en sumarse al proyecto desde su origen, e invita a quienes deseen participar a contactar a través del correo electrónico info@policiasantifascistas.com.
Con su nacimiento, «Policías Antifascistas» pretende dar voz a lo que aseguran son «muchas» personas dentro de las fuerzas de seguridad que se oponen al fascismo y promueven un modelo de seguridad pública indivisible de la justicia social. Su camino, recién iniciado, plantea un debate profundo sobre la neutralidad ideológica, el papel social de la policía y la posibilidad de transformación cultural desde dentro de las instituciones.





