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La sombra del «Caso Redondela»: la presunta corrupción franquista que marcó la carrera de Mariano Rajoy

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El padre del expresidente, juez clave en un escándalo con cuatro millones de litros de aceite robados y siete testigos muertos, vio cómo sus cuatro hijos aprobaron después las oposiciones más difíciles del Estado, incluido Rajoy como registrador más joven de España.

El 21 de octubre de 1974, la Audiencia Provincial de Pontevedra se convirtió en el centro de un escándalo que mezclaba corrupción institucional, tráfico de influencias y un reguero de muertes sospechosas. Mariano Rajoy Sobredo, padre del que sería presidente del Gobierno español, presidía el tribunal que juzgaba el «Caso Reace», también conocido como «Caso Redondela» o el «escándalo del aceite de Vigo».

En juego estaban 4.036.052 kilos de aceite de oliva valorados en 167.615.172 pesetas de la época (alrededor de 12 millones de euros actuales) que habían desaparecido de los depósitos que la empresa REACE tenía alquilados a la Comisaría de Abastecimientos y Transportes (CAT), un organismo estatal.

La causa judicial involucraba a Nicolás Franco Bahamonde, hermano mayor del dictador Francisco Franco y prominente empresario del régimen, que formaba parte del consejo de administración de REACE.

Un escándalo con ingredientes de thriller

El caso tenía todos los elementos de una película de intriga política:

  • El «hallazgo» casual: El director general de REACE, José María Romero González, descubrió que los depósitos que debían contener aceite propiedad del Estado estaban «totalmente vacíos».
  • La desaparición de pruebas: Los libros de contabilidad de REACE desaparecieron junto con el aceite, dificultando la investigación.
  • La sorprendente pérdida del sumario: Al iniciarse el juicio, se comunicó que el expediente judicial se había perdido durante unas reformas en el edificio de la Audiencia.
  • La injerencia política: El Ministerio de Información y Turismo, dirigido por Pío Cabanillas, tomó medidas para controlar la información que salía en prensa.

El reguero de muertes sospechosas

Lo más turbio del caso fueron las sucesivas muertes de personas vinculadas a la investigación. Según las crónicas de la época y análisis posteriores, al menos siete personas relacionadas con el caso murieron en circunstancias extrañas antes o durante el proceso judicial.

Entre las víctimas destacaban:

  • Isidro Suárez Díaz Moris, presidente de REACE, murió en Vigo en «extrañas circunstancias» que se atribuyeron oficialmente a una fuga de gas.
  • José María Romero González, el denunciante inicial, apareció muerto junto a su mujer e hija en un piso de Sevilla. Aunque se encontró una carta que sugería un suicidio familiar, expertos cuestionaron su autenticidad por su extensión y tono.
  • Un taxista y un empresario conservero que debían testificar ante Rajoy Sobredo fueron asesinados.
  • El señor Mañas, representante de los acreedores, falleció «oportunamente» de una angina de pecho.

Como señalaría más tarde el medio Rebelión: «Los muertos gozaban de una gran ventaja, dado que no podían testificar, ni acusar a nadie«.

La controvertida actuación judicial

Mariano Rajoy Sobredo, como presidente del tribunal, dirigió el juicio con mano firme, evitando según múltiples testimonios que salieran a la luz «los aspectos más comprometidos» del escándalo. El juicio se desarrolló con sorprendente rapidez, quedando visto para sentencia solo cuatro días después de su inicio, el 25 de octubre de 1974.

La sentencia final fue considerada por la prensa de la época y observadores como «ridícula» en proporción a la magnitud del delito. Como recogía Rebelión, el común de los españoles percibió que «no se había investigado lo suficiente, porque no interesaba a las altas esferas del poder político».

La investigación nunca aclaró:

  • Dónde fueron a parar las toneladas de aceite sustraídas.
  • Quiénes eran los dueños de las empresas que lo comercializaron.
  • Cómo se repartieron las ganancias del fraude.
  • El papel exacto de Nicolás Franco en el entramado.

La «recompensa» familiar

Lo que siguió al caso ha alimentado durante décadas las teorías sobre presuntas prebendas del régimen. Los cuatro hijos de Mariano Rajoy Sobredo – Mariano, Luis, Enrique y María de las Mercedes – lograron aprobar las oposiciones más difíciles de la Administración del Estado en condiciones excepcionales.

  • Mariano Rajoy Brey (expresidente del Gobierno) aprobó las oposiciones a Registrador de la Propiedad con solo 24 años, en su primer intento, convirtiéndose en el registrador más joven de la historia de España. Según su biografía oficial, comenzó a prepararlas durante el último año de carrera.
  • Su hermano Enrique estuvo a punto de arrebatarle el récord, aprobando la misma oposición poco después y ostentando la marca del segundo más joven.
  • María de las Mercedes obtuvo plaza como registradora en Getafe.
  • Luis aprobó las oposiciones al Notariado, obteniendo plaza en Orense.

La inusual precocidad y éxito simultáneo de los cuatro hermanos contrastaba con la experiencia habitual: «el número uno de la promoción de Mariano Rajoy, hijo, tardó ocho años en sacar esas mismas oposiciones«.

Un caso que reflejó las entrañas del régimen

El «Caso Redondela» se ha convertido en un símbolo de la opacidad y las estructuras de poder del franquismo tardío. Como señalaba un análisis de 2016, estos éxitos profesionales de los hermanos Rajoy «coincidieron precisamente con el recuerdo de cierto asunto que atrajo la atención del país durante la primera mitad de los años setenta».

El caso ejemplifica cómo funcionaban las redes de influencia y los mecanismos de silenciamiento en la España franquista:

  • Protección a las altas esferas: A pesar de las evidencias, nadie de las «personalidades implicadas» enfrentó consecuencias serias.
  • Control de la información: La prensa fue restringida para no airear un escándalo que «salpicaba al propio hermanísimo».
  • Desaparición de testigos: El patrón de muertes sospechosas eliminó a quienes podían comprometer a los responsables.

Cuatro décadas después, el «Caso Redondela» sigue siendo un episodio oscuro que conecta la corrupción del régimen franquista con figuras prominentes de la democracia española, planteando preguntas incómodas sobre los orígenes de ciertas carreras políticas y la continuidad de las estructuras de poder entre dos épocas históricas.


Nota del editor: La información sobre el «Caso Redondela» procede principalmente de medios de comunicación e investigaciones independientes. El expediente judicial original permanece en gran parte inaccesible al público, y algunos detalles de las muertes relacionadas siguen sin aclararse oficialmente.

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