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Bulos, migración y el peligro de la deshumanización

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En las últimas semanas, la crisis migratoria en Ceuta ha sido el epicentro de una tormenta informativa donde los bulos han corrido más rápido que los hechos. Desde el bulo de las agresiones sexuales hasta la vinculación de los migrantes con el terrorismo, nos enfrentamos a un patrón antiguo: señalar al más vulnerable para ocultar los problemas estructurales.

Los datos frente a la desinformación

Uno de los bulos más graves que han circulado acusaba a migrantes de cometer agresiones sexuales en centros sanitarios de Ceuta. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía no ha documentado ninguna agresión con esas características. La Fiscalía de Ceuta ha confirmado que existen denuncias, pero ha matizado que la mayoría de víctimas y autores son extranjeros no residentes, y que los procedimientos se han archivado provisionalmente por falta de identificación de los autores.

Además, las cifras difundidas por el sindicato policial (15 agresiones) no coinciden con las del Ministerio de Sanidad (5 casos), lo que evidencia una inflación interesada de los datos sin contraste oficial. Fuentes policiales y judiciales consultadas por diferentes medios desmienten que las víctimas sean mujeres ceutíes, como se ha difundido en redes sociales.

Otro bulo recurrente es la vinculación de los migrantes con el terrorismo, una acusación lanzada por la presidenta de la Comunidad de Madrid. Los hechos son tozudos: dos personas con prohibición de entrada en España por antecedentes de radicalización fueron expulsadas, pero no se les atribuye la preparación de ningún atentado en Ceuta. La Guardia Civil ha negado rotundamente haber informado sobre la detención de supuestos yihadistas.

La maquinaria del bulo: un patrón conocido

Este escenario no es nuevo. Durante la llegada de migrantes a Ceuta en 2021, ya se viralizaron falsedades similares: incendios en colegios, violaciones inexistentes, y cuentas falsas suplantando a medios de comunicación. Estos bulos suelen construirse con imágenes descontextualizadas, perfiles creados ad hoc y mensajes diseñados para generar alarma.

La finalidad: deshumanizar y desviar la atención

¿Por qué se insiste en vincular migración con delincuencia o terrorismo? La respuesta es clara: deshumanizar a los migrantes para convertirlos en chivos expiatorios. Este mecanismo no es nuevo. Hace unos años se les responsabilizaba de la saturación sanitaria, cuando el verdadero problema era la falta de inversión y la privatización de los recursos. Después, se les señaló como causantes de la crisis de vivienda, mientras los fondos buitre y la especulación inmobiliaria seguían campando a sus anchas.

Culpar al migrante es una herramienta que se utilizó en la Europa previa a la Segunda Guerra Mundial y que hoy, con el ascenso de los fascismos, parece resurgir. Es una estrategia que desvía la atención de los problemas reales y siembra odio hacia colectivos ya vulnerables.

Los datos muestran que los bulos sobre migración y delincuencia no resisten el menor contraste. Son rumores inflados, cifras sin verificar y acusaciones sin fundamento que sirven a un único propósito: estigmatizar y dividir. Como sociedad, debemos recordar que la historia ya nos ha enseñado el precio de deshumanizar al otro. Frente al bulo, la realidad; frente al odio, la verdad.

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