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Valdemingómez entierra el 46% de la basura de Madrid mientras la UE exige bajar al 10% en 2035

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La gestión de residuos en la capital sigue muy alejada de los exigentes objetivos comunitarios. Según la recién publicada memoria de gestión del Parque Tecnológico de Valdemingómez correspondiente a 2025, casi la mitad de la basura generada por los madrileños (concretamente el 46%) acabó en vertedero, sin aprovechamiento alguno.

Esta cifra contrasta brutalmente con las metas marcadas por la Unión Europea para 2035: el vertido directo no podrá superar el 10% de los residuos municipales, y se deberá reciclar al menos el 65%. A falta de nueve años para el plazo límite, Madrid no solo está lejos, sino que muestra una tendencia estancada, según denuncian organizaciones ecologistas.

El informe de Valdemingómez refleja que la separación en origen sigue siendo deficiente. Fracciones como el envase ligero o la materia orgánica acaban contaminadas, lo que impide su reciclaje y deriva en su eliminación en el vertedero. Actualmente, la tasa de reciclaje efectivo en la ciudad ronda el 32%, muy por debajo del 55% que ya se exigía en 2025 por normativa estatal.

Para la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, este diagnóstico no es nuevo. Sin embargo, tanto ecologistas como la oposición municipal critican con dureza la falta de inversiones reales y de campañas de concienciación efectivas. “No se toman en serio el reciclaje”, sentenció ayer el portavoz de medio ambiente de Más Madrid. “Mientras otras ciudades europeas implantan el contenedor marrón y sistemas de depósito, aquí seguimos sin planes creíbles para cumplir con Europa”.

El Ayuntamiento, gobernado por el Partido Popular, defiende que la reciente licitación de nuevas plantas de tratamiento revertirá la situación. No obstante, los plazos de construcción y puesta en marcha hacen dudar a los expertos de que se pueda reducir el vertido al 10% en menos de una década. La Comisión Europea ya ha apercibido a España en varias ocasiones por el incumplimiento de la normativa de residuos, y Madrid se perfila como uno de los puntos negros.

Mientras la basura sigue enterrándose, el reloj hacia 2035 no se detiene. La pregunta es si la capital despertará antes de que las multas europeas y el colapso ambiental llamen definitivamente a su puerta.

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