El municipio madrileño de Rivas-Vaciamadrid vivió ayer una emotiva concentración de repulsa y apoyo a las más de 130 mujeres que fueron grabadas sin su consentimiento en un centro de masajes de la localidad. La convocatoria, impulsada por la sociedad civil y las asociaciones feministas del municipio, reunió a decenas de vecinos que quisieron mostrar su solidaridad con las afectadas por el caso que ha conmocionado a la comunidad.
El detenido, Ricardo, de 60 años, regentaba el centro KUKAI y está acusado de grabar a sus clientas mientras se desvestían para recibir tratamientos. La Guardia Civil ha intervenido 1.600 vídeos en los que han identificado a 131 mujeres, algunas de ellas menores de edad. El masajista ingresó en prisión provisional por orden judicial acusado de delitos contra la intimidad y presuntas agresiones sexuales.
Apoyo institucional y ausencias destacadas
La concentración contó con la presencia de miembros del equipo de Gobierno de Izquierda Unida y Más Madrid, que acompañaron a las víctimas en un gesto de respaldo institucional. La Alcaldesa de la localidad, Aida Castillejo, reafirmó el compromiso del Ayuntamiento con las afectadas y recordó que el Punto Municipal de Violencia de Género ofrece atención psicológica especializada, orientación jurídica y derivación a recursos específicos.

«Queremos trasladar un mensaje de apoyo a las mujeres que puedan haberse visto afectadas por estos hechos. Sabemos que situaciones como esta generan inquietud, dolor e incertidumbre, pero queremos que sepan que no están solas», declaró Chamorro durante el acto.
Sin embargo, la ausencia de representantes políticos de otros partidos fue notable y generó cierto malestar entre los asistentes, que esperaban una muestra de unidad institucional ante un caso de esta gravedad. El Ayuntamiento ha anunciado además que estudia ejercer la acusación popular al considerar que los hechos afectan a una pluralidad de personas y al interés general.
El testimonio de las víctimas
El caso salió a la luz gracias a la denuncia de una clienta que detectó una cámara oculta en la cabina y sufrió un ataque de ansiedad que requirió su traslado a un hospital. Una de las afectadas relató en declaraciones a los medios cómo recibió la noticia: «Me enteré porque me llamó la Guardia Civil, a mí y a unas cuantas personas más, y nos dicen que hemos sido víctimas de una grabación sin nuestro consentimiento. Esa misma noche no pude dormir… Te quedas en shock porque no piensas que te pueden hacer esto».
La investigación continúa abierta y la Guardia Civil sigue contactando con posibles víctimas, que pueden recibir asesoramiento a través de los recursos municipales habilitados.





