Las escuelas infantiles de la Comunidad de Madrid han vivido hoy una jornada de paros y movilizaciones masivas. Educadoras y educadores de 0 a 3 años han secundado una huelga histórica para denunciar las condiciones laborales “insostenibles” y la falta de inversión en el primer ciclo de Educación Infantil.
Bajo el lema “Por una educación infantil pública y de calidad”, los profesionales reclaman la reducción de ratios, la mejora de los salarios —que califican de “precarios”— y el fin de la temporalidad en el sector. Las protestas, convocadas por los principales sindicatos educativos, han tenido especial seguimiento en los centros de gestión directa y en las escuelas de titularidad pública.
“No podemos atender a 20 niños y niñas de dos años con una sola educadora y una auxiliar. Es física y emocionalmente imposible”, denunciaba Marta González, portavoz del comité de huelga, en la concentración frente a la Consejería de Educación. “Nos exigen ser psicólogas, enfermeras y pedagogas, pero nos pagan como si nuestra labor no tuviera valor”.
La Comunidad de Madrid es una de las regiones con la inversión por alumno más baja en esta etapa, a pesar de que los estudios avalan que la educación temprana es clave para reducir desigualdades. Las trabajadoras subrayan que muchos centros carecen de personal de apoyo suficiente, de auxiliares técnicos educativos y de recursos para atender la diversidad.
Las familias también han mostrado su apoyo mayoritario. En muchas escuelas han organizado turnos de cuidado para permitir que las educadoras secunden la huelga. “Son el pilar fundamental del desarrollo de nuestros hijos. Sin ellas, las escuelas no serían espacios de cuidado, sino meros aparcamientos”, señalaba Ana Pérez, madre de un alumno de dos años.
Los sindicatos advierten de que el conflicto no termina aquí. Anuncian nuevas movilizaciones si la Consejería no sienta a las partes a negociar con una oferta seria que incluya inversión presupuestaria y mejoras laborales reales.
La huelga de hoy demuestra que las profesionales de las escuelas infantiles no están dispuestas a seguir siendo las grandes olvidadas del sistema educativo. Su lucha es, en el fondo, la lucha por una infancia más cuidada, más justa y con más futuro. Y la sociedad madrileña, por justicia, debería ponerse de su lado.





