La Comunidad de Madrid ha puesto a la venta el lujoso ático de 485 metros cuadrados en Chamberí que apenas 24 horas antes defendía como una necesidad para «reuniones institucionales» durante las obras en la Puerta del Sol. La decisión, anunciada con gran pompa como parte de un paquete de cinco inmuebles valorado en 20 millones de euros, destinaría los fondos a la reconstrucción de la Sierra Oeste tras los devastadores incendios. Sin embargo, la oposición lo tiene claro: «el único motivo es porque la hemos pillado».
Una compra opaca que no cuadra
La adquisición del ático, realizada en abril a través de la empresa pública Planifica Madrid, no aparece en el Portal de Transparencia y el precio sigue siendo un misterio. Las justificaciones del Ejecutivo regional no han hecho más que añadir interrogantes:
- ¿Por qué comprar, en lugar de alquilar, un inmueble para un uso temporal?
- ¿Por qué adquirir un piso de uso residencial (no convertible en oficinas según el PGOU) para albergar despachos?
- ¿Por qué unas obras en la Real Casa de Correos que, según denuncian fuentes de la oposición, no aparecen licitadas?
A todo ello se suma la coincidencia temporal con la puesta a la venta del piso del novio de Ayuso, Alberto González-Amador, por 1,79 millones de euros, lo que ha alimentado las sospechas de que el ático público se convertiría en su nueva residencia particular.
Las obras que no se ven y los bomberos que sí faltan
El argumento de las obras en Sol tampoco se sostiene con facilidad. Mientras la presidenta justificaba la compra por una reforma «integral» del edificio, el verdadero problema es que la Comunidad de Madrid ha recortado sistemáticamente los recursos en prevención de incendios, precarizando a los bomberos que precisamente han tenido que hacer frente a la catástrofe. Es una contradicción evidente: la región más rica de España se ve ahora obligada a vender inmuebles para ayudar a los damnificados, mientras desatiende las partidas que podrían haber evitado o mitigado el desastre.
Vender la chaqueta para pagar la fiesta
El anuncio de donar los beneficios de la venta a los afectados por los incendios, presentado como un gesto de generosidad, es en realidad un intento desesperado por salir del atolladero. La oposición ya ha anunciado que solicitará toda la documentación del expediente. La ciudadanía debe preguntarse: ¿hasta dónde llegaría este capítulo si no hubiera saltado la noticia? La improvisación y el uso torticero de una tragedia para tapar otra no deberían ser la forma de gobernar la Comunidad de Madrid.





