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Comedores escolares en Madrid: récord de becas, pero los más pobres reciben menos ayuda

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La Comunidad de Madrid ha alcanzado este curso una cifra histórica de beneficiarios de becas de comedor: 146.100 alumnos. Sin embargo, detrás de este dato aparentemente positivo se esconde una realidad preocupante. El presupuesto destinado a estas ayudas se mantiene congelado en 68 millones de euros, mientras que el número de familias con bajos ingresos que han logrado acceder a la prestación ha descendido un 40%.

La paradoja tiene una explicación. Este año, la administración regional ha ampliado el perfil de beneficiarios para incluir a miembros de las Fuerzas Armadas y a familias numerosas con ingresos de hasta 10.000 euros por persona. El resultado es que la tarta se ha repartido entre más colectivos, pero con el mismo dinero, lo que ha dejado fuera a las familias que realmente se encuentran en situación de vulnerabilidad extrema.

Burocracia y exclusión silenciosa

Para los hogares más pobres, acceder a la beca se ha convertido en un auténtico laberinto administrativo. A diferencia de otros colectivos que han visto simplificado el proceso, las familias con menores recursos deben seguir demostrando su situación de necesidad con documentación exhaustiva. La prometida automatización de los procesos no ha hecho más que multiplicar los problemas técnicos y los rechazos por errores formales.

“Muchas familias ni siquiera llegan a solicitar la ayuda. La burocracia las desborda, el cansancio las vence y al final sus hijos se quedan sin comedor”, explican desde la Federación de Asociaciones de Padres y Madres (FAPA) Francisco Giner de los Ríos.

La demanda: comedor universal y gratuito

Ante esta situación, plataformas como FAPA y el movimiento Comedor Universal por Derecho han intensificado sus movilizaciones. Exigen un modelo similar al de otros países europeos donde el comedor escolar es gratuito y accesible para todos los alumnos, sin distinciones ni barreras burocráticas.

“No puede ser que tengamos un récord de becas mientras los que más lo necesitan se quedan fuera. El comedor no es un lujo, es un derecho básico y una garantía de igualdad de oportunidades”, denuncian los colectivos.

Mientras la Consejería de Educación defiende su gestión y el aumento global de beneficiarios, las familias más vulnerables siguen esperando. Para muchos niños madrileños, el plato vacío en el comedor escolar sigue siendo una realidad que ninguna cifra récord logra maquillar.

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