La presidenta madrileña insiste en que no pensaba vivir allí y pide que el inmueble “se venda ya mismo”, mientras la oposición exige explicaciones y la Fiscalía archiva las denuncias de tres particulares
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha reconocido este jueves en una entrevista en Cuatro que fue su equipo —y no ella directamente— quien ordenó la compra del polémico ático de lujo en el barrio de Chamberí, aunque ha admitido que a ella “no le pareció mal” la decisión. “Fue de mi equipo. Pero a mí no me pareció mal”, ha declarado Ayuso, quien ha insistido en que nunca tuvo intención de residir en el inmueble y ha pedido que “se venda ya mismo”.
La operación, desvelada por EL PAÍS el pasado mes de julio, fue ejecutada en abril por la empresa pública Planifica Madrid, dependiente de la Consejería de Presidencia. Se trata de un ático de 485 metros cuadrados —de los cuales 199 corresponden a una terraza— situado en el paseo del General Martínez Campos, en una de las zonas más caras de la capital, frente al domicilio de la madre de la presidenta.
La justificación oficial ha oscilado desde el principio. La Comunidad alegó inicialmente que el inmueble serviría como “oficina temporal” para Ayuso y un equipo mínimo durante las obras de rehabilitación de la Real Casa de Correos, sede del Gobierno autonómico. Sin embargo, el ático cuenta únicamente con licencia de uso residencial, lo que dificulta legalmente su transformación en espacio administrativo. Además, el expediente administrativo —de más de 200 páginas— reveló que el destino previsto era “alojamiento” de carácter residencial permanente y ocasional para autoridades, y que se había proyectado un contrato de alquiler de diez años a Planifica por 3.000 euros mensuales, una cifra por debajo del mercado.
La polémica escaló rápidamente. La oposición exigió la dimisión de Ayuso y la desclasificación completa del expediente. El PSOE y Más Madrid presentaron denuncias por presunta prevaricación administrativa ante los juzgados de Madrid, que siguen abiertas. Sin embargo, la Fiscalía del Tribunal Supremo archivó las diligencias abiertas a raíz de tres denuncias de particulares, al considerar que se basaban en “hipótesis elucubrativas” sin datos concretos que permitieran imputar delitos a la presidenta.
El uso residencial del inmueble y su ubicación estratégica —a escasos metros del piso donde reside la madre de Ayuso— han alimentado las sospechas de la izquierda, que ve “contradicciones” en las explicaciones oficiales. La portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, llegó a afirmar que Ayuso está “acabada” tras este episodio, y su formación paseó un autobús por Madrid con el lema “Para ti, el alquiler imposible; para ella, el ático de lujo”.
En paralelo, la Comunidad de Madrid ha intentado cerrar la crisis vendiendo el inmueble. Tras un primer intento fallido en julio, el ático volvió a licitarse en septiembre por 6.694.201 euros, con carácter de oferta pública permanente hasta encontrar comprador. El Gobierno regional sostiene que los fondos se destinarán a la reconstrucción tras los incendios de la Sierra Oeste.
La dirección nacional del PP ha mantenido un perfil bajo, remitiéndose a “las explicaciones” de Ayuso sin respaldar abiertamente la operación. El secretario general, Miguel Tellado, evitó pronunciarse más allá de señalar que “desde la Comunidad de Madrid han dado las explicaciones que han entendido”.
Ayuso, por su parte, ha negado haber mentido y ha lanzado un reto a la oposición en el debate del estado de la región: “Les puedo retar a que, si yo he mentido, dimito”.





