spot_img

Bruselas salva la ‘hamburguesa vegetal’

Destacadas

El acuerdo final, alcanzado tras intensas negociaciones, representa un revés para la potente industria cárnica, que buscaba una prohibición total. Mientras el sector ganadero celebra la protección de términos como «filete» o «bacon», los defensores de la alimentación vegetal califican la medida como una «victoria de David contra Goliat» al mantener los nombres más cotidianos.

El Parlamento Europeo ha dado luz verde definitiva a la nueva normativa sobre denominación de productos vegetales, cerrando un capítulo de más de un año de agrios debates. La resolución, aprobada con 560 votos a favor, 75 en contra y 25 abstenciones, prohíbe el uso de 31 términos específicos para productos 100% vegetales, pero, en un giro clave, salva denominaciones de uso común como «hamburguesa» (burger), «salchicha» (sausage) y «nuggets».

La lista negra incluye nombres de especies animales —como «pollo», «ternera» o «cerdo»— y terminología de cortes de carne —como «filete», «bacon», «pechuga», «muslo» o «costillas»—, que quedan reservados en exclusiva para productos de origen animal . Este compromiso, que aún debe ser refrendado formalmente por el Consejo de la UE, incluye un periodo de transición de tres años para que los productores adapten sus envases.

El argumento de la «confusión» y la respuesta de la industria vegetal

El lobby ganadero y los agricultores, que protagonizaron protestas en Bruselas, presionaron duramente para lograr esta regulación, argumentando que términos como «hamburguesa vegetal» inducían a confusión al consumidor. La normativa, parte de un paquete de medidas para fortalecer la posición de los agricultores en la cadena de valor, define formalmente la carne como «las partes comestibles de los animales».

Sin embargo, el argumento de la confusión ha sido recibido con escepticismo por las organizaciones de consumidores y la industria de alternativas vegetales. La European Vegetarian Union (EVU) y la coalición «No Confusion», que agrupa a más de 600 organizaciones, celebraron que «el sentido común haya prevalecido en las palabras más utilizadas» , pero calificaron la prohibición de otros 31 términos como «innecesaria» y una «barrera a la innovación». Señalan que un estudio de la organización de consumidores BEUC ya demostró que los consumidores no se confunden cuando los productos llevan calificativos claros como «veggie» o «plant-based».

Goliat contra David: la industria cárnica y su publicidad engañosa

El debate ha puesto de relieve la asimetría de poder en el sector. Mientras la industria cárnica se escuda en la «protección al consumidor» para prohibir denominaciones claras, múltiples informes y denuncias la han señalado por décadas de publicidad engañosa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado el consumo de carnes rojas y procesadas como probablemente carcinógeno y lo ha relacionado directamente con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, problemas cardiovasculares y obesidad.

A pesar de esta evidencia, la industria ha llevado a cabo campañas agresivas para presentar sus productos como saludables y necesarios. En esta ocasión, sin embargo, el poderoso lobby cárnico no logró su objetivo máximo. Como señaló Rafael Pinto, de la EVU: «Esta decisión va en contra de varias prioridades de la UE, como la competitividad, la innovación y la seguridad alimentaria. Estamos contentos de que haya prevalecido el sentido común en las palabras más frecuentes, pero prohibir 31 palabras no es una censura de la que los europeos puedan sentirse orgullosos».

spot_img
spot_img

Noticias relacionadas

spot_img

Últimas noticias