
Por David Egama
Llegó el momento de dejar de reservarse. A pocos días de la semifinal de Champions también hay que pelear en liga. Volvían los titulares al once y se vio un buen partido en el Metropolitano.
El Atlético de Madrid se llevó un triunfo sufrido y emocionante ante el Athletic Club por 3-2 en un choque con de todo: goles, remontadas, tensión y final de infarto.
Salió mejor el Athletic, metiendo ritmo y aprovechando una defensa rojiblanca algo dormida que como esté así contra los “gunners”. Y así pasó, los bilbaínos golpearon primero y silenciaron al estadio por momentos. Pero ya se sabe cómo funciona este Atleti: cuando parece tocado, aparece el orgullo. El equipo de Simeone reaccionó con intensidad, mordiendo arriba y empujado por la grada.
El empate llegó tras varias llegadas claras y, a partir de ahí, el partido se volvió una locura. Ida y vuelta, entradas fuertes, ocasiones en ambas áreas y los dos porteros trabajando horas extra. Poco después del descanso, los colchoneros ya le habían dado la vuelta al marcador.
Pero el Athletic no se rindió ni mucho menos. Tiró de carácter, pudo empatar y puso nervioso al Metropolitano. Luego apareció el golpe final del noruego: tercer gol del Atleti y explosión total en la grada.
Los últimos minutos fueron de resistencia pura y aun así se volvió a encajar…
Habrá que hilar muy fino y no cometer errores así en lo que resta de temporada. Nos jugamos mucho tanto en Champions como en la liga y “No va más”





