La afición del Rayo Vallecano ha dado un paso al frente y ha anunciado que no acudirá a Butarque para presenciar el primer partido como local de su equipo, que este jueves se enfrenta al Deportivo Alavés en el estadio del Leganés. La decisión, tomada por la Federación de Peñas y la Plataforma ADRV, supone un jarro de agua fría para un equipo que ya arrastra la incertidumbre de tener que jugar fuera de su feudo por el cierre del Estadio de Vallecas, y es el último capítulo de un conflicto que enfrenta a la afición con la gestión de su presidente, Raúl Martín Presa.
En un comunicado conjunto, las peñas han sido tajantes: «No estaremos presentes ni en el estadio de Butarque, ni en las gradas de El Plantío, ni en las de ningún otro estadio que no sea el de Vallecas». Consideran que la situación actual es el resultado de la «mala gestión» de Martín Presa y de un «abandono institucional» que ha llevado al club a esta crisis. La medida no es solo una protesta, sino una declaración de principios que reafirma la identidad del Rayo con su barrio.
Las peñas exigen al club que asuma su responsabilidad y ofrezca soluciones a los abonados. En primer lugar, piden transparencia y que se informe sobre cuántos partidos se jugarán fuera de Vallecas, ya que las obras podrían extenderse varios meses. Además, reclaman la devolución proporcional del abono para aquellos socios que no acudan a los encuentros disputados fuera del estadio de la Avenida de la Albufera, advirtiendo que si no se atiende su petición, estudiarán vías legales para reclamar el importe.
El malestar de la afición no es nuevo, pero la situación del estadio ha sido la gota que ha colmado el vaso. La Comunidad de Madrid retiró la concesión al club por deficiencias graves de seguridad y salubridad, un problema que, según la afición, se ha cronificado durante los 15 años de mandato de Martín Presa con la intención de forzar un traslado del equipo fuera del barrio para especular con el suelo. Esta teoría se ve reforzada por la negativa del club a realizar el mantenimiento adecuado y por las declaraciones del presidente y de la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, sobre la «insostenibilidad» de la ubicación actual del estadio.
La decisión de las peñas de no acudir a Butarque es un duro golpe para el equipo en su estreno como local, pero también una demostración de fuerza de una afición que se niega a perder su identidad. Esta situación llevó incluso a que representantes de PSOE, Más Madrid y Podemos se reunieran con las peñas para mostrar su apoyo a la permanencia del estadio en Vallecas y a una reforma integral de las instalaciones. Para la afición, el Rayo es más que un club de fútbol; es el «buque insignia» de un barrio que no está dispuesto a ver cómo su equipo se convierte en un refugiado sin hogar.





