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Este barrio nunca se rinde

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Crónica por Pakito

Partido de cuartos de final de la Conference League que enfrentaban al AEK y nuestro Rayo Vallecano.

El partido comenzó con ocasiones para ambos equipos, pero en el minuto 13 llega el 1-0 y ahí es cuando el Rayo, que junto a la lesión de Álvarito deja de tener presencia en área rival, y el AEK goza de sus mejores minutos.

El Rayo acusaba el ritmo de partido que marcaba el equipo griego, que tiraba de experiencia y, alentado por su grada, marcaba el 2-0. Venían las dudas para el equipo de la franja, pero pasaron los minutos y llegó lo mejor que nos podía pasar: el final de la primera parte. Buen momento para recargar pilas y mantener la cabeza fría.

La segunda parte comenzó con el cambio de Ilias por Alemao; el extremo marroquí contaba con tarjeta amarilla.
El delantero brasileño salió con una misión: “pelearse” con la zaga griega, tanto para bajar balones en largo de Batalla como para fijar a la defensa rival, mientras que así cambiaba el dibujo inicial de Iñigo.

Llega el 3-0 en contra en el minuto 55 y el Rayo parecía ir cuesta abajo y sin frenos, pero cuando peor se ponía el pase a una hipotética semifinal, se oía en la grada: “ESTE BARRIO NUNCA SE RINDE”. Y eran las gargantas de una afición volcada con su equipo desde el minuto 0, que no dejó y no paró de animar hasta la saciedad.

Iñigo Pérez, desde el banquillo, sería protagonista. Notó que al equipo le faltaba mucho, mucho balón y oxígeno, sacando a gente de refresco como son O. Valentín por U. López y Pedro Díaz por Luis Felipe; este último tuvo que abandonar el terreno de juego lesionado en el minuto 55.

En el minuto 60, un pase de Pedro a Isi sirvió para poner el 3-1 en el marcador y para dar una vida más y poner la eliminatoria un poquito más cerca a este Rayo que, a pesar del resultado, seguía creyendo. Pasan los minutos y el Rayo respiraba un poco más tranquilo, sabiendo que el marcador les era favorable…

Qué afición tenemos. Unos 1.500 rayistas desplazados a Atenas no paraban de animar y de creer en sus jugadores, que en ningún momento les dejaron solos…

Y llegó, llegó, llegó, llegó el final del partido. Llegó el poder hacer historia y dar a Vallecas la posibilidad de seguir soñando con esta copa.

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