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Crónica de una muerte anunciada

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Por Sesmero
En esta ocasión, y dado que mi querido amigo Sergio se halla de vacaciones, me he ofrecido a realizar la “Crónica” del partido de ayer jueves 20 de agosto, que disputaron el Rayo Vallecano de Madrid y el Deportivo Alavés. Me han puesto el listón muy alto, pero voy a intentar que sea lo más amena posible, ya que el partido fue de lo más aburridos que he visto yo, en mi dilatada vida como cronista deportivo.

Lo primero, resaltar, sobre todo para el que no lo sepa, que tuvo que jugarse en la aldea de Leganés, en el Estadio “Ontime Butarque”, ya que el impresentable del “Presidente” del Rayo Vallecano tiene el estadio como una cuadra del siglo XVIII (no me quiero imaginar cómo tendrá su casa, pero, viendo el pelo grasoso que tiene, me puedo hacer a la idea). Eso nos hizo ver lo bien que se puede tener un estadio, aun estando en Segunda; mi enhorabuena al Leganés por sus instalaciones (eso sí, le faltan bares en los aledaños para la cervecita previa; el paseo es dilatado y tedioso).

Una vez en el interior del estadio, el número de aficionados que ocupábamos las gradas era muy penoso (tanto o más que Presa). El equipo no se lo merece, pero entiendo a los que tomaron la determinación de no ir a un estadio que no es el del Rayo. De hecho, yo, posiblemente, si no hubiera tenido que hacer esta crónica, tampoco hubiera ido, ya que, para poder ir, había que hacer una yincana: tenías que ir con el abono al estadio de Vallecas a recoger una entrada para poder pasar al estadio de Butarque; eso sí, acompañado de tu abono (manda güebos), y de todo ello nos enteramos por redes sociales casi un día antes (no sé para qué tienen nuestros correos electrónicos). Ah, perdón, que el Rayo no usa las nuevas tecnologías; te lo envían por fax y el mío estaba apagado.

El Rayo empezó bien, pero Isi, en el minuto 15, se lesionaba y obligaba a Beñat San José a realizar el primer cambio y gastar así una ventana de cambios (una de las cosas más tontas que se han podido inventar), dando entrada a Randi Nteka (creo que se escribe así). En el minuto 39 (más o menos), anulan un gol al Rayo Vallecano, tras la revisión en el VAR (ya empezamos; me huele a otro robo, como el de la primera jornada contra el Sevilla), y ya hasta el minuto 47 (minuto en el que sacan tarjeta amarilla a Facundo del Alavés) no hay mucho que destacar, y nos vamos al descanso a disfrutar de una Sandi a un precio bastante asequible, no como en Vallecas, que ponen unos precios de terraza de moda en Ibiza en temporada alta.

Empieza la segunda parte y, casi sin darnos tiempo a sentarnos, en el minuto 48, el gran Sergio Camello, a pase de George of Fruit (como dice mi gran amigo Sergio), nos adelanta en el marcador, y en esta ocasión el colegiado José Luis Munuera (muy malo, aunque no fue el peor sobre el terreno de juego) no tiene forma de anularlo, y sube al marcador (por cierto, pedazo de marcadores en Leganés). En el minuto 55 gastamos otra ventana de mierda y cambiamos a Pelayo y a Fran Pérez por Óscar Valentín y Álvaro García. En el minuto 60, tras una jugada que el árbitro no quiso revisar, lesionan al grandísimo Batalla y sale en su lugar Dani Cárdenas (que parece un artista de principios del siglo XX); eso nos hizo gastar la tercera ventana de los ovarios y, sin posibilidad de hacer más cambios en lo que restaba de partido, hala, todos los que estaban en la banda calentando al banquillo. Posteriormente, el Alavés, en el minuto 62, hizo dos cambios, y uno de los que entró al terreno de juego fue el exmadridista Mariano, quien, en el minuto 84, igualaría la contienda, resultado que no se movió hasta el pitido final, en el minuto 99.

Espero haber sido menos aburrido que el partido y deseando volver a disfrutar de nuestro Rayo Vallecano en Vallecas (donde debe ser) con nuestra gente de barrio, y deseando que “NO” le pase nada malo al Presidente Martín “Pelo-Graso” Presa. ¡Hasta la victoria siempre!

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