spot_img

Crónica de una muerte anunciada

Destacadas

Por Sergio J.
El Rayo Vallecano se queda sin estadio. Los ajenos al club podrán pensar: «¿Cómo estará la cosa para que la Comunidad de Madrid actúe ‘de oficio’ y le quite la concesión del estadio al Rayo Vallecano?». Pero esto era, desde hace muchos años, la crónica de una muerte anunciada… y bastante han tardado.

Los socios que llevamos años soportando el estado de las instalaciones sabemos sobradamente que era insostenible. No solo un desprecio total a la afición, sino un tema de insalubridad y peligrosidad, y creo no exagerar al decir que, al menos, no ha sucedido ninguna desgracia.

Sobran ejemplos de los despropósitos. En las redes sociales debe de haber no decenas, sino miles de imágenes y vídeos de las aberraciones que llevamos soportando desde hace más de 10 años. Hasta donde me alcanza la memoria, antes del pequeño lavado de cara que abordó el club hace unos años, en los meses de verano no se podía entrar a los servicios del estadio con chanclas porque el suelo estaba completamente inundado. Esto es real, no una exageración.

Recuerdo llevar más de una década bromeando con la cuadrilla, diciendo cada comienzo de temporada que todavía no habían retirado el cadáver de los servicios, haciendo referencia al olor nauseabundo que de allí salía. También recuerdo estar por lo menos cinco o seis años con una batería de coche en la grada alta de la Albufera… ¿Ha leído usted bien? Una batería de coche que, en más de un lustro, nadie se ocupó en retirar. Luego, que si 3.001 € de multa por una lata cerrada.

En los últimos 6 años, como decíamos hace escasos tres días en el último artículo, el abono ha subido más de un 100%, pero la cosa no solo no ha mejorado, sino que ha ido a peor por la total inacción, incapacidad e inaptitud del club, que no de sus trabajadores, que bastante tienen con aguantar al inepto e incapaz de su jefe.

Con un precio ya desorbitado de los abonos, hace un par de años un compañero de la cuadrilla se quedó sin asiento. Literalmente, un anclaje al hormigón se rompió y tenía que sentarse directamente en el hueco donde debería estar su silla. El club actuó con celeridad y solo tuvieron que pasar meses, muchas reclamaciones por escrito y varias amenazas de denuncia para que pusieran de forma precaria —la silla no se fijó bien y se movía como una mecedora— un asiento distinto al original, correspondiente a otra parte del estadio. Ni siquiera se preocuparon de buscar uno igual o, al menos, del mismo color.

Más recientemente, en agosto del año pasado concretamente, fui a las taquillas centrales a recoger mis abonos. Todo el pasillo de entrada de preferencia conservaba toda la basura del último partido de la temporada anterior. Es decir, nadie se había preocupado de limpiar en todo el verano, para sorpresa de nadie.

Vegetación entre sillas, mierda por doquier, cagadas de palomas que impiden agarrar las barandillas, basura acumulada de años, muebles y enseres que hoy muestra la prensa acumulados por todos los rincones del estadio y que causan vergüenza. Todo esto afecta a la salud del aficionado, pero también ataca contra su dignidad, porque hasta ahora estamos hablando de falta de medidas de higiene, pero no de las medidas de privacidad y dignidad de las personas. Mujeres que se han tenido que cambiar el tampón delante de otras mujeres porque no había puertas o directamente cabinas en los aseos femeninos. Esto es lo que le ocurrió a la hija de un amigo. Imaginen los casos de cualquier persona en silla de ruedas que tenga que hacer sus necesidades, casos también denunciados en su día en redes.

Estos son solo algunos ejemplos personales. Multiplíquenlo por 10.000 abonados, la lista es larga… y todavía no hemos abordado temas de seguridad. Cables colgando, grietas en las estructuras donde cabe literalmente una mano, servicios sin luz, enseres de limpieza o restos de obras tirados por todos los rincones del estadio, elementos susceptibles de ser utilizados en trifulcas o arrojados al campo… ¡¡Cascotes de obras!! Es un verdadero milagro que no haya pasado nada en todo este tiempo. No me extraña que los auditores de la CAM estén «espantados»; lo que me extraña a mí es que no se hayan escandalizado antes.

Tampoco se han mejorado los servicios informáticos del club, que sigue sin venta online y generan colas kilométricas para que jubilados, trabajadores que se ven obligados a currar con sus portátiles en la calle, jóvenes y gente con movilidad reducida hagan horas y horas de cola bajo un sol de justicia o con un frío siberiano. Pero no solo eso: ¡¡se ríen en nuestra cara diciendo que es para que la juventud aprenda que el que quiere algo tiene que esforzarse!! El maltrato y desprecio de este equipo directivo no conoce límites.

La retirada del respaldo institucional, al menos por parte de la Comunidad de Madrid, es la única noticia positiva de toda esta consecución de despropósitos. Ojalá La Liga siga el mismo camino y dejen solo a este esquizofrénico peligroso, y sea el principio de su fin. Es la única esperanza de este club que, quitando a su masa social y sus recientes éxitos deportivos, está en verdadera descomposición.

Y está en descomposición porque la directiva ha hecho dejadez sistemática de sus funciones, se ha puesto absolutamente a todo el mundo en contra: periodistas, afición, instituciones, opinión pública… Se han quedado solos y ahora alegarán que es una persecución y que esto responde a un plan orquestado contra el Rayo. No, Raúl, no: tú llevas tiempo cavando tu propia tumba. Tú has dejado morir la cantera, el femenino, todas las categorías inferiores, la ciudad deportiva, el estadio. Te has enfrentado malintencionadamente a cualquier iniciativa popular de la afición, como las jornadas del rayismo o la Carrera del rayismo, y ya nadie te aguanta. Se han sobrepasado todas las líneas rojas y esto tiene que cambiar, por lo civil o por lo criminal, porque si no va a ocurrir una desgracia, y por eso las instituciones han tenido que tomar partido.

Si no te inhabilitan por ponernos a todos en riesgo o porque eres un puto tarado, tendremos que organizarnos, ya no para luchar contra ti, sino para defendernos de ti, porque eres, con diferencia, lo peor que le ha pasado a este club en sus 101 años de historia.

No es la primera vez que conocemos el exilio. Lo que es hoy el estadio Metropolitano ya fue nuestra casa por un tiempo hace muchos años, y otros estadios nos acogieron más tarde. Nuestro querido Rayo, nuestro maltratado y querido Rayo, ya se ha visto en situaciones muy, muy difíciles con anterioridad, incluso asomarse al abismo de la desaparición. Aguantamos la Segunda B, aguantamos a la nefasta gestión de José María Ruiz Mateos, a Teresa Rivero… y te sobreviviremos a ti, tenlo claro. No serás tú quien ponga el último clavo de nuestro ataúd, sino nosotros en el tuyo.

Y el estadio se queda en Vallecas. Abandona toda esperanza, o acabarás traspasando las puertas donde rezaba ese lema.

spot_img
spot_img

Noticias relacionadas

spot_img

Últimas noticias